No había oído la puerta de la calle, ni tan si quiera las pisadas, ni el pomo de la puerta del cuarto al girarse, pero en aquella casa y, sobre todo, en aquella habitación era todo tan viejo que por mucho silencio que se buscase, el ruído de los goznes de la puerta y el empujoncito que había que darle para que terminara de encajar en el marco delataban a cualquiera. Por eso, no fue de extrañar que, estando despierta, Nora oyera desde su cuarto aquel chirrido y el golpe en el dormitorio de al lado.
Miró al reloj y vió que eran las dos de la madrugada, como de costumbre en aquella época, el sueño no le había llegado a pesar del cansancio. Así que, no pudo evitar prestar atención a los demás ruidos que se fueron sucediendo.
Agudizando bien el oído, descubrió que en la habitación de al lado había más de una persona: María, la chica que lo ocupaba y alquien más. La voz nerviosa de María la reconoció a pesar de que hablara en susurros, la otra voz, más que oírla, la supsuo, puesto que no concebía a María hablando sola (no había telefóno inalámbrico en la casa y los tiempos del móvil eran aún incipientes..).
Con quién estaría María? Con alguna amiga a la que se le hubiera hecho tarde la hora de llegar a su lejana casa?
Siguió Nora prestando atención, pero lo único que oyó fue el ruido de los muelles del viejo somier de la cama de María. Los oyó dos veces, una por cada persona. Y el silencio volvió. María y su desconocida compañía se quedaron dormidas al momento.
Nora se quedó pensativa, tenía curiosidad por saber quién era aquella nueva persona y acunada por aquel interrogante se quedó por fín dormida aquella noche...
Miró al reloj y vió que eran las dos de la madrugada, como de costumbre en aquella época, el sueño no le había llegado a pesar del cansancio. Así que, no pudo evitar prestar atención a los demás ruidos que se fueron sucediendo.
Agudizando bien el oído, descubrió que en la habitación de al lado había más de una persona: María, la chica que lo ocupaba y alquien más. La voz nerviosa de María la reconoció a pesar de que hablara en susurros, la otra voz, más que oírla, la supsuo, puesto que no concebía a María hablando sola (no había telefóno inalámbrico en la casa y los tiempos del móvil eran aún incipientes..).
Con quién estaría María? Con alguna amiga a la que se le hubiera hecho tarde la hora de llegar a su lejana casa?
Siguió Nora prestando atención, pero lo único que oyó fue el ruido de los muelles del viejo somier de la cama de María. Los oyó dos veces, una por cada persona. Y el silencio volvió. María y su desconocida compañía se quedaron dormidas al momento.
Nora se quedó pensativa, tenía curiosidad por saber quién era aquella nueva persona y acunada por aquel interrogante se quedó por fín dormida aquella noche...
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